-Mírame, tengo algo que decirte-él me observó, dejando de rabiar, aun con la respiración agitada.- Yo estoy aquí. Aunque ella te haya engañado, no tengas padres, y no tengas amigos... Me tienes a tu lado. Cuando tu llores, yo estaré aquí para secarte las lágrimas-pasé con suavidad un dedo bajo sus ojos.- Cuando grites de dolor, desesperación o asfixia del mundo, yo estaré aquí para escucharte. Esta pena que llevas en tu alma no te deja vivir, no te deja ver lo que tienes ante tus ojos, por que es lo que en realidad vale la pena. Si tienes miedo, yo estaré aquí para quitártelos de encima. He intentado con todas mis fuerzas aceptar que no sientes lo mismo por mí, que mañana te irás lejos y no volverás jamás, pero es mejor que lo sepas, necesito decírtelo, por que me muero si no lo hago ahora. Ella no te merece, nunca te ha merecido, pero yo sí.- él miraba mis ojos azules, un reflejo brillante de los suyos grises, y sabía que yo estaba diciendo la verdad.- He intentado por todos los medios cambiarlo, por que sé que solo me quieres como amiga. He estado con otros chicos, pero eso no ha afectado a mi corazón. He descubierto que este sentimiento tan fuerte no se puede borrar. Y cuando te vayas, sí, me quedaré sola, totalmente sola, pero sin este peso en mi alma que me atormentaba.
Me acerqué a su rostro y deposité un beso en su frente. Una lágrima resbaló desde mis ojos hasta la comisura de mis labios. un nudo se posó en mi garganta y me separé de él. Caminé hacia la salida, pero su voz me detuvo en seco.
-Ven conmigo.
Me giré lentamente, sin poder creer lo que escuchaba.
-¿Cómo dices?
-Quiero que vengas conmigo.
-¿Contigo? Pero... no tengo nada preparado, nadie se lo imagina siquiera y... es una locura.
Se levantó, llegó hasta mí y posó su mano en mi mejilla. Me sonrió, y de repente lo vi muy cerca de mí, demasiado como para no tener intenciones de besarme.
-¿Desde cuando el amor atiende a razones?-susurró cerca de mis labios.
No me dio tiempo a contestar, pues pronto tuve sus labios solo para mí. Al principio fue un roce sin importancia aparente, pero con una electricidad muy fuerte de por medio que me puso el vello de punta. No podía creerlo. Esto estaba pasando, me estaba besando, nos estábamos abrazando. Y en unas horas, partiríamos juntos en un vuelo al paraíso. Por que en cualquier lugar que él estuviese, sería como tocar el cielo con los dedos.
Si estás aquí es por que has estado buscando algo en qué pasar el rato, algún blog que te saque del mundo real y te invite a soñar. Este es un lugar donde mis pensamientos más ocultos salen a la luz para que los veas. Bienvenid@ a Il mio Sogno
miércoles, 15 de diciembre de 2010
lunes, 6 de diciembre de 2010
Gracias
Nunca he dicho a nadie lo que me sucede cuando escribo, por qué lo hago ni cómo empecé. Y creo que ya va siendo hora.
Antes, hace cuatro escasos años, no me gustaba demasiado leer. Fui al cine a ver Crepúsculo con mis amigas y en seguida quise leer el libro. Me compré la saga entera, empecé a interesarme por el mundo de los Cullen y busqué cosas en Internet. encontré foros, leí historias inventadas por otros, fan-fics, originales, coartas, larguísimas... Y me animé a crear mi primera historia; una donde mezclé lo que más me gustaba de las sagas Harry Potter y Crepúsculo, algo loco, lo sé, pero fue mi punto de partida para empezar a escribir. Me atreví con personajes de otras escritoras, y luego hice una conmigo de protagonista. Algo un poco infantil pero me hacía mucha ilusión jaja. Y luego fueron otras más, de toda clase de temas. Fantásticas, reales, demonios y bailarines... De todo un poco. Y ahora soy alguien que no puede estar sin escribir nada, por que es como si algo me faltase. ¿Y quién ha conseguido esto? Pues la gente que me apoya. Los foreros, los que me seguís por este blog, quienes me piden más de lo que escribo. Y cada comentario, palabra o crítica que me hacéis, me sale una sonrisa de lo más sincera. Quiero daros las gracias por tomar un poco de vuestro tiempo para gastarlo leyendo lo que pasa por mi mente, y también por ayudarme a seguir adelante.
Un beso enorme,
María.
lunes, 1 de noviembre de 2010
I love the way you lie
Ella llora sentada tras la puerta del baño de su propio piso mientras, al otro lado de la misma, un chico aporrea la puerta. “Sal, por favor, sal” dice entre golpe y golpe contra la madrea. Ella se siente en una espiral interminable, todo repetitivo y ya casi matutino. Siempre es la misma historia. Él la engaña, claro que sí, lo ha hecho varias veces, y ella lo sabe. Se lo ha reclamado todas y cada una de las veces que esto ha ocurrido ¿y qué hace él siempre?
Se enfurece, grita, le grita a ella. Ella es fuerte, siempre lo ha sido pero ante él no sabe qué le sucede. Todo es un asco, su vida, su relación, ese piso que alquilaron juntos y que ahora se ha convertido en una jaula para ella, todo porque él no la deja salir para que nadie más que él pueda admirar su belleza.
Cada vez que pelean ella lo perdona, han sido muchas veces, siempre una disculpa tras un grito, siempre un no lo volveré a hacer por parte de él. Solo fue una vez y eso no se repetirá. Ya, claro. Eso nadie se lo cree, pero ella sí que lo hace a pesar de que cada vez que se pelean piensa que están encerrados en un círculo enfermizo.
Regalos, promesas, esto es para siempre… hora todo es distinto. ¿Qué por qué ella no hace nada al respecto? ¿Qué por qué lo deja pasar y hace como si nada hubiera ocurrido? La respuesta es muy sencilla. Ella llora, se quema por dentro de lo mal que lo pasa. Pero eso no quita que ella lo ame con todas las fuerzas de su herido corazón.
Sin embargo esta vez ha sido demasiado hasta para ella. Todavía lo tiene nítido en su mente y el dolor latente en su cara. Le estaba gritando, ella se ha enterado que él se los ha puesto de nuevo y le reclama, pero él se enfurece como siempre. Hay algo distinto, ella lo nota en sus gestos. En momento en que él levanta su puño y da en su mejilla, tirándola al suelo, ella no se lo cree. Lo ha visto a cámara lenta a pesar de la rapidez en la que ha sucedido.
Corre hasta el baño y se encierra, y volvemos a la rutina, pero esta vez es peor. Ahora ella sabe que él es capaz de pegarle y está aterrorizada.
-¡Para ya!- está diciendo-¡Para y óyeme por Dios!-a él le cuesta, pero deja de pegar puñetazos la puerta para escucharla.- ¿No ves lo que te pasa? ¡Te estás convirtiendo en un monstruo!-dice a voz en grito y ahogada en llanto.
Solloza ruidosamente, no pude evitarlo, su pecho se convulsiona. Él para, se poya en la puerta y se deja resbalar hasta el suelo, se mira la mano derecha con la que le ha pegado a ella y se horroriza.
Ella lo acabará perdonando, como siempre hace, porque lo quiere y siente que si no está con él, se muere y su vida no tiene sentido. Intentarán que su relación funcione y que todo esté bien, pero eso solo es una fachada. En el fondo ambos saben que volverán a lo mismo y que los gritos, las peleas y quizás los golpes volverán a repetirse.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Cartas
Corriendo bajo la lluvia, sin importarme si me calaba hasta los huesos, si me resbalaba o si se manchaba de barro mi largo vestido, recordé algunas de las cartas que él me había escrito. Las lágrimas bañaban mi rostro, y al mezclarse con la lluvia nadie podría darse cuenta de que estaba llorando. Y nadie había en la calle para averiguarlo.
7 de marzo de 1956
Hola amor mío. ¿Cómo estás? Yo no tan bien como debería a pesar de
que aquí me tratan como un rey. ¿Sabes por qué no estoy bien?
Por que te extraño. Ansío poder verte, besarte abrazarte como hace tanto
que no hago... Todo parece nada sin tí, te recuerdo en cada cosa que veo,
siempre me pregunto si te gustará o no, si te agradará o todo lo contrario.
Te amo vida mía.
Siempre tuyo, Adal.
9 de Agosto de 1956
Mi vida, ¿por qué no me contestas? Te he mandado una carta cada día de
cada mes que eh pasado sin tus besos, y no he recibido respuesta alguna.
Tu sabes que eres lo más importante en mi vida a pesar de lo que diga mi tía
Gertrudis. Yo te amo a tí, y no a Isabelle, la mujer con la que me han
comprometido el mismo día que me fui. Te ruego que contestes esta carta
dulce Eva, y no olvides que siempre estarás en mi corazón.
Adal.
25 de enero de 1957
¿Es que te has enfadado por la situación en la que estamos? Eva mi vida, prometo
que la dejaré, no me casaré con Isabelle, ni aunque mi vida dependiera de ello.
A la única musa que quiero y tengo en mis pensamientos eres tú. Me he equivocado
al irme, y de verdad o siento, no puedo perdonarme a mi mismo por haberte abandonado
aun en contra de mi voluntad. Amada mía te ruego y perdones mi equivocación.
Te amará siempre, Adal.
7 de marzo de 1957
Un año. Un año en el que te he mandado cartas siempre, ¿por qué no me respondes?
¿Es que quieres vengarte de mi usando mi agonía como arma mortífera? Oh Eva, si es
así dímelo y yo mismo me clavo una daga en el corazón, por que nada me dolería
más que tu desprecio. Si aun sigues sintiendo algo por mi, nos veremos el 12 de junio
en el lugar de siempre. A la misma hora.
Eternamente tuyo, Adal.
Y yo me había enfadado, sí, pero no por esa razón. él me había dicho que me escribiría cada día desde donde quiera que esté, y yo le respondería si él lo hacía. Pero pensé que nunca lo había hecho, pensé que al ver a esa Isabelle Le Mont se había olvidado de mi por completo y nunca le importé de verdad, pensé que había sido su pasatiempo. Pero al ver a mi madre recibir una carta del mensajero, todo cobró sentido. Ahí estaba la razón. Mi madre no quería que tomasen a su hija por ramera al estar carteándose con el príncipe del pueblo, así que había cogido todas y cada una de las cartas que Él me había enviado y las había escondido. Tuvo que contarme toda la verdad cuando me di cuenta, y... hoy era el día. Hoy era 12 de junio, y ya habían pasado de las doce, la hora punta en la que siempre nos encontrábamos. Por eso corría, mi amado me esperaba, siempre esperaba, no le había olvidado, siempre le había amado. Una vez llegué a aquel árbol a la salida del pueblo, todavía estaba lloviendo, por mis cabellos rebeldes pegados a mi cara, casi no podía ver nada, pero una voz me sacó de la confusión.
-¿Eva?-preguntó, lo reconocí al instante. Lentamente fui dándome la vuelta, para encontrar al ser más bello que habían visto mis ojos, el año que habíamos pasado separados parecía no haberle cambiado en absoluto, mas tenía un brillo especial en sus grises ojos, una madurez que antes no le había visto.
-Adal...-susurré casi en un sollozo. Mis pies actuaron por sí solos, me lancé a sus brazos.
-Eva, ¿ qué nos pasó?-dijo después de un silencio. Cogió entre sus manso mi rostro y me miró, estaba llorando al igual que yo, pero la lluvia lo camuflaba.- Te escribí siempre, cada día, ¿por qué no respondiste si prometiste hacerlo?
-Mi madre escondió esas cartas amado mío, ella no quiere que estemos juntos.
-Y yo pensando que me odiabas.
-Deliras, nunca podría odiarte, amándote como te amo.
Él no esperó más, me besó como si no hubiera mañana, nuestros labios se rozaron, nuestras lenguas se enredaron, todo un mar de sensaciones que hacía un año no había experimentado con nadie, sólo con él, mi vida, mi amor infinito.
-Te amo-me dijo.- Te amo mi vida.
-Pero no podemos estar juntos, tu te vas a casar, y mi familia está en contra de esto.
-¡Eso da igual! Vayámonos.
-¿Cómo dices?
-¡Sí! Vayámonos de estas tierras, vayámonos a algún lugar donde podamos partir de cero y empezar una nueva vida, tú, yo, y este amor tan grande que sentimos en nuestros corazones.
-Oh Adal...
Tuve que pensarlo, pero al final accedí. Adal me condujo hasta su caballo negro que estaba escondido entre la maleza del bosque. Me ayudó a montar en la parte delantera y él se montó detrás de mi. Agarró las riendas pasando los brazos por mi cintura y me apretó contra su pecho. Su calor me hacía falta.
-No sé lo que nos espera-dije temerosa.
-No debes temer, querida, lo que nos espera será lo que nosotros queramos que sea-me respondió.
Recosté mi cabeza en su pecho y él empezó a cabalgar, no muy rápido pero tampoco lento, con la velocidad justa para que al amanecer estuviéramos muy lejos del pueblo, lejos de nuestras antiguas vidas y juntos, solos él y yo, solos con nuestro amor.
miércoles, 23 de junio de 2010
Disfraz
Sé que has sufrido, sé que te han engañado, y sé que cuando cambias, lo haces para encajar. Cada vez que te mudabas de casa a otro instituto, llevabas una máscara de frialdad incierta. Y te convertiste en una no, si no más de diez personas distintas a ti misma. La animadora, la chistosa, la gótica, la rara, la pija, la guay... lo típico de cada lugar. ¿Pero sabes algo? que yo he conocido a alguien que es distinta a todas aquellas chicas que muestras. He conocido a la verdadera que encierras en tu interior, y quiero que sepas que no debes esconderla. Es una chica maravillosa, llena de vitalidad y buenas intenciones. Que sonríe poco, pero que cuando lo hace muestra una dulzura y alegría que contagia sin esfuerzo. No quiero que cambies, no quiero que te escondas tras otra que no eres tú solo por caer bine a los demás. No importa lo que ellos digan, solo importa que seas feliz. Y sé que de esta forma no lo eres. Te lo digo por que quiero tu bien, quiero que puedas sonreír con cada amanecer, y que cuando lo hagas, esa sonrisa traspase tus ojos, recuerdes que eres todo lo que quiero, y que nunca podré olvidarme de tu verdadera identidad por mucho que la cambies.
jueves, 17 de junio de 2010
Amigas, siempre
Amistad. ¿Qué es? Es cuando confías plenamente en una persona, cuando sientes que sólo ella te entiende y puedes contarle tus más íntimos secretos sin el miedo a que los revele. Pero eso no siempre sucede así. Una vez fuimos amigas. Somos Carol, Eva, Lorena, Katrina y yo, Suzie. Desde que éramos unas niñas, nos conocimos, y hasta hace un tiempo todo era genial. Tardes jugando, riendo, de fotos, de ligues, diversión... Momentos idílicos totalmente para el recuerdo. Y ahí se quedó, en el recuerdo. Antes de separarnos, cuando teníamos catorce, nos reunimos, metimos objetos personales en una caja de madera y la enterramos bajo un árbol del bosque de al lado de mi casa, prometiendo que volveríamos a vernos todas juntas algún día
¿Qué nos sucedió?
Todo empezó cuando teníamos quince años. Eva se enamoró de un chico y nos dejó de lado por él. sus padres no querían que estuvieran juntos y por eso se fugaron, ella lo dejó todo atrás por él sólo a los quince años. Su marcha nos dejó incómodas a las cuatro restantes, y apenas nos hablábamos. Lorena se marchó con sus padres a Nueva York, tuvimos una sosa despedida, en la cual apenas nos hablamos, y nuestro pequeño grupo quedó dividido a tres. Hablamos entre nosotras, quisimos arreglar lo que nos pasaba, e intentamos llevarnos como antes, pero las cosas no funcionaron. Katrina conoció a las populares del instituto, poco a poco, nos fue dejando de lado. Primero faltando a las quedadas con excusas tontas, luego dejó de hablarnos, y todo se quedó en la nada. Y por último, quedábamos nosotras, Carol y Suzie. Ella... Ella tuvo un accidente. Un fatídico accidente que la dejó paraláctica. Cuando la fui a visitar al hospital, estuvo reacia a hablar conmigo y con nadie, y se encerró en su propio mundo de negatividad y frustración por perder la movilidad de sus piernas a tan temprana edad, con sólo diecisiete. Y sólo quedé yo, intenté seguir con mi vida normal, y lo hice, pero nunca olvidé cómo nos habíamos distanciado. Cómo nuestra amistad se había roto, como si no hubiera significado nada el cariño que nos teníamos.
Ese día, por la mañana, me sentía sola en mi apartamento en Boston. Cogí mi coche y conduje hacia mi antigua casa a sabiendas de lo que necesitaba de verdad. Dudaba que ellas estuvieran, pero nada perdía si iba. rodeé la casa que ahora no me pertenecía y llegué hasta la parte lateral. Me metí en el bosque, y los recuerdos asaltaron mi mente. quise saber cómo les iba a mis amigas. Por que a pesar del tiempo y las maneras en que nos separamos, siempre lo han sido en el fondo de mi corazón. Una vez llegué al árbol, me senté entre las ramas. Era enorme, había crecido mucho, pero sus hojas no eran verdes como debían ser en primavera, habían perdido color, y yo lo noté. Cerré los ojos, y me dejé llevar por las sensaciones y las lágrimas que derramaba sobre mi rostro sin descanso.
Dejé de llorar cuando sentí que alguien me abrazaba. Aspiré un aroma conocido, abrí los ojos y me encontré con una melena rubia que reconocí al instante. Era Carol. Derramé más lágrimas al ver que no llevaba silla de ruedas... ¡Podía caminar! No podíamos dejar de llorar abrazadas. Poco después, se nos unieron dos personas juntas. Eva nos pidió perdón por haber dejado que su novio se interpusiera en nuestra amistad, y Lorena nos dijo que nos había extrañado mucho y que tenía que haberse resistido a irse. Katrina llegó tras ellas, con un tímido perdón y muchas disculpas por haber hecho cosas tan horribles. ¿Qué podíamos hacer, si no olvidar todo lo malo y empezar de nuevo? ¡Éramos amigas!
Puede parecer tonto, ¿cierto?, después de tantos errores, mal entendidos y marchas inesperadas, volvíamos a juntarnos y a abrazarnos como si nada. Pero así es la amistad... No hay que razonar con la cabeza, si no con el corazón.
viernes, 4 de junio de 2010
Here I am
Me paré frente a él, y sin importarme lo que dijesen de mi la gente que nos rodeaba, sin dejar que el miedo a que la poca confianza que existía entre nosotros se esfumase, le hablé. La lluvia desde fuera se veía como una cortina, que nos impedía ver fuera de la calle, aunque la gente miraba asombrada hacia la terraza donde nso encontrábamos, curiosos de lo que tenía que decirle a él.
-¡No lo soporto más!-confesé, las lágrimas bañaban mi rostro, salían de mis castaños ojos a borbotones-Me he callado demasiado tiempo lo que em pasa... ¡Y ya no lo pienso hacer más! ¡Te quiero! En realidad no es así... ¡Yo te amo! Te queda corta la frase "te amo" para describir el sentimiento tan fuerte que tengo por tí. Es la verdad... desde aquel día en que nuestros padres nos presentaron de pequeños, no he podido dejar de pensar en ti, pero de manera muy distinta a como lo hago ahora. Por que si antes te veía como el error más grande de toda mi vida después de ese romance fallido, ahora te veo como lo más maravilloso que em ha sucedido. Por que entendí que no todo pueden ser rosas en la vida, entendí que hay errores que uno comete, y malentendidos que fastidian todo lo que una persona siente.
>>Por un gesto, un solo gesto que me llevaba a conocerte por completo. Con una pequeña mirada hacia tus ojos , tu bella sonrisa y sin uan sola palabra pude conocer más de ti de lo que conocí de nadie jamás en mi vida. Sé que no me correspondes, pero eso no me importa. Nunca te dije que te quería, nunca me dijiste un te amo, nunca a pesar de lo que pasó aquella noche donde me entregué a ti en cuerpo y alma. ¡y volvería ahacerlo! Sí, volvería a rozar tus labios como lo hice la última vez, quisiera que me agarraras ahora mismo y largarnos a un lugar donde solo existiesemos tú y yo, nadie más. Ni nuestros padres, ni tu ex ni el mío, ni nada que nso impidiera estar juntos. ¡Pero sé que no es así y eso me mata! ¡No puede ser así!-tragué saliva y me acerqué a él.
Estaba inexpresivo, con la mirada clavada en el suelo. Levabnté mi mano hacia su mejilla, para acariciarla lentamente con el pulgar. Estaba mojado, normal si antes habíamos estado bajo la lluvia, antes de entrar a su casa, después de estar discutiendo en plena calle. Apreté los labios en un intento vano de parar las lágrimas, pero ellas no me hicieron caso.
-Yo sé que no es así...-susurré.
-Yo..-dijo él, pero puse un dedo en sus labios, esos labios que me encantaban.
-No digas nada, haz lo que sientas... solo lo que tu corazón te pida que hagas.
Yo pensé que su corazón lo único que quería era mandarme al carajo, tirarme en plena calle y echarme de su vida. Al contrario, pasó un brazos por la parte baja de mi espalda, y me atrajo hacia su cuerpo que tantas veces había deseado prohibidamente. Levantó mi mirada para que le viese a los ojos, y no pude identificar lo que vi en ellos antes de que uniese mis labios con los suyos para besarme dulcemente. al principio me resistí, había venido con la intención de dejarle las cosas claras; yo le amaba, él a mi no. Pero no pensé que ocurriría esto. No pude resistirlo, y acabé por unir su lengua con la mía, mientras ambas jugaban fugazmente, buscando el calor y el cariño de la otra, sintiendo algo que solo yo sentía, por que estaba segura de que él no lo percibía.
Cuando me quiuse dar cuenta, él había cerrado la puerta de la terraza, y estábamos dentro de su habitación. Sus manos se deslizaron por mis hombros para tirar mi chaqueta empapada al suelo. Mis rizos rojos cayeron por mis hombros en contraste con mi pálida piel. Se separó de mi boca para dirigir sus besos a mi mejilla, a mi cuello, provocándome cosas que recordaba nítidamente, como si fuese la primera vez que sucedían. Llegó hasta la tira de mi blusa de asillas, la que bajó con al del sujetador y dio un beos cálido donde antes se encontraban ambos trozos de tela. Me estaba matando, y esto em hacía daño, pero no podía parar. Mis manso fueron solas a su pecho, y le despojé de su chaqueta en un intendo de qu estuviesemos en igualdad de condiciones.
Él quería esto, y yo no me iba a negar.
Sus manos se introdujeron bajo mi blusa, dandome descargas eléctricas en la piel descubierta ante sus cálidas manos mientras poseía mis labios. Aferró el borde dela blusa y lo subió, haciendo que levantase los brazos y me la quitase. Mi sujetador morado quedó a la vista de sus pasionales y llameantes ojos oscuros. Estaba llorando como una tonta, si, él estaba a punto de volver a hacerme suya y yo llorando, pero no podía evitarlo... le amaba demasiado y él solo intentaba saciar sus placeres. Mas no podía resistirme a sus caricias que tanto me gustaban. Se quitó la camisa, yo le besé y msi manso bajaron por su abdomen marcado hasta el botón y la cremayera de su pantalón, el que dejé en el suelo. Me acercóa su cuerpo. Sentía tantas cosas cuando me tocaba, cuando me acariciaba, cuando me besaba...
Pasó sus manos por mi torso, tocandolo por la que, por decisión mia proia, será la última vez. Llegó al cierre del sujetador y lo dejó en el suelo. Me admió con la única prenda que me quedaba puesta, y sentí algo que me pareció amor en al manera en que em miraba, pero debái de estar confundida. Una vez en la suave cama mullida, em hizo suya hasta que yo grité su nombre. Lloré mientras me emvbbestía lentamente, ambos disfrutábamso con esa última vez que nuestros cuerpos se uni9rían en uno solo, con tantas sensaciones vívidas.
Poco tiempo después, él había caido profundamente dormido apoyado en mi pecho, mienttras yo miraba el techo de lahabitación en sielncio y llorando, no podía parar de hacerlo. Me levanté con cuidado de no despertarle y me vestí, no me importó lo mojada que estuviese la ropa, eso daba igual en estos momentos. Le eché uan última mirada asu cuerpo y su hermoso rostro arropado hasta la cintura, durmiendo plácidamente. No pude evitar acercarme y susurrarle algo en el oído, las últimas palabras que cruzaría con él antes de irme muy lejos.
-Cuando necesites a alguien que te ame... aquí estoy yo.
Di un beos en su frente y me largué de allí para no vovler jamás.
***
PPero ella no escuchó las dos últimas palabras que susurró su amado.
-Yo también te amo-decía él en sueños a la chica.
lunes, 17 de mayo de 2010
Interrupción
Él tocó mis labios, un roce con sus dedos que me hizo estremecer. Sentí como mi corazón latía acelerado y sin pausa cuando se acercó lentamente hacia mi boca, para rozarla con la suave suya. nos ansiábamos, no tardamos en fundirnos en un beso ardiente, voraz, como si no hubiera mañana ni presente y sólo tuviéramos esos segundos para expresar lo que sentíamos. nuestras lenguas se enredaron en una danza infinita, el momento se hizo corto, demasiado corto cuando sentí lo siguiente. Bajó por mi barbilla, mi cuello y mi clavícula dirigiéndose al centro de las montañas que eran mis pechos. mis pezones erectos rozaron con su cara, él sonrió al sentir que estaban de esa manera por su causa. Silencio, el silencio reinaba en la estancia, no podíamos hacer ruido, pero resultaba muy difícil cuando tenías al amor de tu vida masajeando, chupando y besando tu cuerpo sin cesar. Me mordí el labio para hacer que mis gemidos fueran más bajos, el morbo de la situación era incesante. él al ver mi sufrimiento de no poder expresarme, se levantó, puso música alta en la mini-cadena de mi habitación y luego volvió a fundirse en mi boca para hacerme disfrutar como era su objetivo.
Cambié los papeles, ahora la que estaba encima era yo. su cuerpo desnudo y pálido resplandecía a la luz de la Luna como si fuese porcelana, mas la porcelana estaba helada; a su temperatura corporal no se la podría definir así. Me moví sensualmente, rozando provocativamente su erección palpitante contra mi humedad. En su rostro podía verse que esto le encantaba, le fascinaba.
-¡¡SARAH!!-era mi madre.
-¡Mierda!-dije por lo bajo, me levanté rápidamente de encima de mi novio y comencé a vestirme.
-¡Joder!.dijo él asustado, mirando lo que yo había hecho en él y preguntándose seguramente cómo bajarlo.- ¿y ahora qué hago con esto?-preguntó.
-Qué más quisiera hacer yo cosas con eso-le dije picarona, me mordí el labio y él, ya vestido y con su erección a la vista, se me acercó y me dio un último ardiente beso.
-¡SARAH BAJA ESA MALDITA MÚSICA!-gritó mi madre-¡NO ME OBLIGUES A SUBIR!
Miré por última vez al ardiente chico que se había colado por mi ventana, me apoyé en la repisa y le despedí con la mano, esperando que nuestro próximo encuentro no fuera interrumpido por nadie.
martes, 11 de mayo de 2010
Imposible... esa palabra no existe
-Tengo que decírtelo.
-No, por favor, no hagas esto más difícil-su rostro reflejaba dolor, uno sin igual que nunca había visto.
-Desde que sentí tu mirada en mi, me sentí completa. Crecí a tu lado, me has enseñado cosas importantes en la vida, pero ahora necesito que me enseñes una imposible, si cabe decirlo. Mis pensamientos han cambiado. Soy una simple adolescente de diecisiete años, harta del mundo y de padres que no me entienden, pero eso cambia cuando estoy a tu lado. Nunca me sentí así. ¿Sabes? muchas personas intentaron alejarme de tí, todavía lo hacen. Me dicen que estoy loca, que no sé lo que pienso, y mis padres están pensando en llevarme a un loquero para que mire mis fallos mentales. ¿Sabes el inconveniente? ¡que yo sé que no estoy loca!
-Rachel-me dijo con voz pausada y expresión triste-¿Nunca e has preguntado por qué no he cambiado en todo el tiempo que llevamos conociéndonos? y de eso hacen diez años, nada más y nada menos. ¿Nunca te has parado a pensar en el hecho de que no me acerco a ti y estoy a tu lado, si, pero de lejos?-bajé la mirada, ¿Qué quería decir con esto?, aunque pensándolo ahora... nunca se había acercado a mi, incluso cuando lloraba no venía a darme el más mínimo abrazo de consuelo, mas su presencia me animaba, y me hablaba para distraerme.
-¿Qué estás intentando decirme?-pregunté con lágrimas a punto de salir por mis ojos.
-¡Rachel! mírame-dijo afligido, se tocó el cuerpo, yo le vi normal. El lugar, no había un alma puesto que era domingo, y menos iba a haberlo si esto era un barranco al cual em iba apensar.- No lloro, aunque tenga increíbles ganas de hacerlo, no sabes el daño que me hace verte derramar lágrimas interminables de tus hermosos ojos verdes, me duele no poder tocarte si quiera-se acercó a pasos lentos hacia mi, yo no entendía lo que me quería decir.- aunque quiera tocar tu mejilla, secar tus lágrimas... no puedo.
-¿Por qué no?-dije apretando los labios y con un hilo de voz.-¡¿Cuál es el problema?!
-El problema es... estoy muerto, Rachel-la verdad impactó en mis tímpanos sin querer procesar por mi cerebro, pero ya no había marcha atrás-soy un alma en pena, que ha hecho muchas cosas horribles a lo largo de su vida humana. Me han condenado a vagar toda la eternidad por el mundo, cuando te conocí, cambié, pero eso no bastó para cruzar... no puedo irme, Rachel.
-Chace...
-Te quiero, ¡Oh claro que te quiero! Y me atrevería a decirte que te amo como nunca en mi vida humana he amado a nadie. Pero esto no puede ser, nunca va a poder serlo.
Se alejó de mi con sus preciosos ojos de un violeta fantasmal tristes, como él había dicho, tenía sentimientos, pero no podía demostrarlos. Estaba congelada en mi lugar, clavada en el suelo, ¿cómo no me había dado cuenta antes de esto? ¡Él era un fantasma! Mi mente reaccionó por si sola, y casi sin pensar, sin medir mis palabras...
-¡Chace!-le llamé, él paró su avance a Dios sabe dónde para girarse a mirarme-si no puedo estar contigo viva... lo estaré en la otra vida.
Vio la determinación, mi decisión en mis propios ojos, y su cara se tornó a una expresión de horror.
-¡No!-me dijo alarmado dando pasos de nuevo hacia mi dirección-¡Ni se te ocurra! ¡No puedes hacerlo!
-¿Por qué?-dije, lágrimas bañaban ya mi rostro por libre, y no pensaba detenerlas-Ya nada me ata al mundo de los vivos... A él sólo me amarrabas tú, pero ya no...
-Tienes toda una vida por delante, podrías tener un marido como se manda, hijos... ¿Por qué conformarte con una triste y desgraciada alma en pena como lo soy yo?
-Por que yo amo a esa alma en pena-le dije-y quiero estar contigo, cueste lo que me cueste., y si para eso tengo que morir...
-Rachel-me interrumpió-, no tienes que hacer esto, piensa en tu futuro.
-¡Mi futuro eres tú!-le dije-Y sólo eso me importa.
Avancé con paso decidido, y sin escuchar sus réplicas... me precipité al vacío.
viernes, 7 de mayo de 2010
No me importa
¡Me da igual todo! Lo único que me importa ahora eres tú. He esperado demasiado tiempo para tenerte aquí, frente a mí y así, y no voy a dejarte escapar. Todos dicen que estoy loca, que no debo sentir estas cosas por ti, que cuando les hablo de lo que me pasa parezco una gilipollas. ¡Pero a mi eso no me importa lo más mínimo! Todo este tiempo ocultando lo que siento, ¿De qué me ha servido? el silencio muchas veces es nuestro amigo fiel, pero para mi resultó ser algo cruel y sin escrúpulos que me acompañaba sin decir nada, sin dejar que yo misma lo hiciera.
Cuando me diste aquel casto beso, un simple roce de labios que me hizo sentir tantas cosas hace tiempo, supe que no podía callarme, que tenía que decírtelo o si no explotaría en mi interior. Por eso he venido hasta el rincón más oculto del mundo, para buscarte e impedir que te vayas, impedir que te alejes de mi vida.
Desde siempre he sabido que significabas algo más para mi que un capricho, ahora eso es una certeza, y a quien no le guste que se aguanten, ¡Por que me da igual lo que digan!
martes, 4 de mayo de 2010
La vi
Ayer vi a alguien, una chica hermosa, la más hermosa que nunca vi. Ella me enseñó muchas cosas sólo con una mirada, la conocí, la quise en el mismo instante, su sonrisa blanquecina me dejó deslumbrado, sus mejillas rosadas y su voz preciosa voz llegaron a mi corazón como flechas lanzadas sin piedad. Pero no me molesta... ¡Por que yo sé que ella es para mi!
jueves, 29 de abril de 2010
Así debe ser
Esto no va a funcionar. A veces tengo al sensación de que a tu lado puedo ser la persona más feliz del universo, pero cuando lo pienso mejor creo que no, que no puede ser. no sé lo que está pasando, me cuesta asimilarlo, pero esto no va a funcionar. ¿Te dolerá? No lo sé... ¿y a mi? Por supuesto que sí, ese es el problema... ¡No sé si te va a doler! Lo mejor es olvidarlo, dejarlo todo en un pasado lejano, así debe ser. Lo que te digo: Aquí estoy, pero no a tu lado, por que no quiero arriesgarme a sufrir, por que no quiero acabar mal como siempre, como esa niña que sufre en silencio y sin lágrimas, no de nuevo... Así debe ser.
martes, 27 de abril de 2010
Lo que quieras
Cógeme, bésame, hazme tuya, sólo siente cuan loca estoy por ti. Muérdeme con tus prominentes colmillos hasta que en mi no quede gota de sangre, déjate llevar por el éxtasis. Sólo soy una humana, una insignificante humana que tienes a tu merced. Tú eres un vampiro, un vampiro que domina mis sentidos y me hace pensar en cosas que nunca creí hasta hoy. Toma mi cuerpo y haz de él lo que quieras, yo no te lo impediré. Eres un ser insaciable de apetito voraz, y yo la presa que sé que te gustaría tener.
sábado, 24 de abril de 2010
Contra la pared
-No sé quien eres-susurró contra mi boca. Cambiamos los papeles, ahora yo estaba empotrada en la pared y él bajó sus manso hasta posarlas en mis piernas y subirme a su pelvis-pero me encantas-dijo fascinado.
Me obligué a no desfallecer ante la sexy voz de mi desconocido acompañante.
miércoles, 21 de abril de 2010
Apetitosidades y mariposas
-Señorita, ¿Sabe usted que su boca es... apetitosa?
-¿Apetitosa?
-Sí, tanto como un helado en el caluroso desierto.
-Mm... ¿Sabe usted que cuando me mira a los ojos siento mariposas en el estómago y me noto idiota?
-Eso es por que me amas...
-Jajaja ¡Estás loco!
-Sí, loco... pero ¡Por tí!
lunes, 19 de abril de 2010
Como quisiera
Cómo quisiera que fuésemos tú y yo... cómo me gustaría que me dijeses que me quieres... pero sé que no puede ser... Al menos por ahora.
domingo, 18 de abril de 2010
Solo hazlo
Que no importe donde estamos, lo que somos ni qué hacemos. Nos dejaremos llevar por el instinto. Las hormonas son esas amigas fieles y no debes temerlas, ni tampoco al sentimiento. Bésame, hazme tuya para siempre, puedes tener de mi lo que quieras, no te detengas. Olvida todo lo que hay a nuestro alrededor. Sólo tienes que ser consciente de que estamos
TÚ y YO
TÚ y YO
domingo, 11 de abril de 2010
Cree en tí
¡Tú puedes!
Cree en que puedes lograr todo lo que te propongas
sin pararte a pensar lo que digan los demás...
¡A ellos QUE LES DEN!
Vive tu vida con la ilusión de esperar un nuevo día
pensando que el siguiente será mejor que el anterior!
C A R P E D I E M !
Vive el momento, sueña tus sueños...
¡Cree en que puedes lograrlooo!
Que no te quiten las ilusiones...
¡No abandones por un momento de debilidad!
Tu corazón te dice algo... ¡Hazle caso!
¡ÉL tiene la razón...!
Por muy alta que sea la escalada, por
muchos obstáculos que te encuentres,
desilusiones y tristezas... ¡eso no importa!
La vida son dos días, dos larguísimos
días que hay que aprovechar y disfrutar...
¡CREE QUE PUEDES HACERLOOO!
sábado, 10 de abril de 2010
Admítelo
¿Por qué tenía que compartir habitación con él? se preguntaba una y otra vez Sandra. no lo entendía, ¡siempre tan estrictos con el asunto de los cuartos mixtos en el internado y ahora vienen y la ponen con ÉL! y justo con ÉSE. Ella era una chica de pelo corto y oscuro, y unos ojos grises que hipnotizaban a cualquiera. Sus padres la habían metido en aquel internado para que no fuese tan rebelde como lo era.
Al entrar en el cuarto, lo vio a él. Ese chico moreno de ojos marrones, cuerpo de atleta y cara de Dios heleno. Él estaba haciendo flexiones. Parecía no haberse dado cuenta de que ella estaba presente. Por lo que Sandra cerró al puerta de manera estrepitosa para hacerse notar. Él paró de hacer ejercicio, se levantó y cuando la vio sonrió.
Al entrar en el cuarto, lo vio a él. Ese chico moreno de ojos marrones, cuerpo de atleta y cara de Dios heleno. Él estaba haciendo flexiones. Parecía no haberse dado cuenta de que ella estaba presente. Por lo que Sandra cerró al puerta de manera estrepitosa para hacerse notar. Él paró de hacer ejercicio, se levantó y cuando la vio sonrió.
-¿Se puede saber de qué demonios te estás riendo?
-¿Qué ahora no me puedo reír?
-¡no mirándome a mi!-Sandra posó su maleta encima de la otra cama, la de colores femeninos que tanto odiaba, debía de personalizarla...
-¡qué mala leche que tienes, Sandra!
-¡Como si no me conocieras, David!-abrió al maleta y se giró para hablarle-, mira, vamos a poner las normas desde ya. primero; prohibido traerte tus pibas aquí, si quieres hacer lo que sea con ellas te las llevas a un hotel o a un basurero pero aquí no las quiero ver. Segunda;-Sandra se posicionó en la mitad del gran cuarto e hizo la forma de una línea en el suelo-, esta es mi parte y la otra la tuya, no quiero que tus porquerías pasen de aquí, ¿entendido?
-¡Si señora!-dijo él haciendo pose de militar.
-¿Qué ahora no me puedo reír?
-¡no mirándome a mi!-Sandra posó su maleta encima de la otra cama, la de colores femeninos que tanto odiaba, debía de personalizarla...
-¡qué mala leche que tienes, Sandra!
-¡Como si no me conocieras, David!-abrió al maleta y se giró para hablarle-, mira, vamos a poner las normas desde ya. primero; prohibido traerte tus pibas aquí, si quieres hacer lo que sea con ellas te las llevas a un hotel o a un basurero pero aquí no las quiero ver. Segunda;-Sandra se posicionó en la mitad del gran cuarto e hizo la forma de una línea en el suelo-, esta es mi parte y la otra la tuya, no quiero que tus porquerías pasen de aquí, ¿entendido?
-¡Si señora!-dijo él haciendo pose de militar.
Sandra se puso a ordenar su ropa en el armario mientras David leía tumbado en su cama.
-¿Sabes acaso qué le ha dado al direc por ponernos en cuartos mixtos?-le preguntó Sandra.
-Si, lo ha mencionado en el discurso pero tú no estabas... ha dicho que es pro que en este colegio hay mucha... 2guerra de sexos" y quiere que nos complementemos los unos con los otros.
-Vaya gilipollez.
-Ya, pero es verdad... aquí los chicos son demasiado machistas y las chicas demasiado feministas.
-Bueno, pues nosotros seremos el ejemplo-Sandra se sentó en su cama en forma india y miró a David, que dejó el libro a un lado y se sentó de igual manera-, Nunca me has caído bien, Mathews.
-Ni tú a mi... Sanders-ambos estaban dispuestos a decirse las verdades a al cara.-, y todavía me caes mal.
-Si de verdades hablamos... yo creo que eres demasiado pasota.
-Y tú muy mandona.
-Bien-Sandra sonrió, David igual.
-Eso no va a cambiar pro el hecho de que demos apariencia de llevarnos bien.
-No hace falta que me lo recuerdes.
-¿Trato hecho?-Davi se levantó y tendió su mano a Sandra.
-Trato hecho-ella la estrechó.
-Si, lo ha mencionado en el discurso pero tú no estabas... ha dicho que es pro que en este colegio hay mucha... 2guerra de sexos" y quiere que nos complementemos los unos con los otros.
-Vaya gilipollez.
-Ya, pero es verdad... aquí los chicos son demasiado machistas y las chicas demasiado feministas.
-Bueno, pues nosotros seremos el ejemplo-Sandra se sentó en su cama en forma india y miró a David, que dejó el libro a un lado y se sentó de igual manera-, Nunca me has caído bien, Mathews.
-Ni tú a mi... Sanders-ambos estaban dispuestos a decirse las verdades a al cara.-, y todavía me caes mal.
-Si de verdades hablamos... yo creo que eres demasiado pasota.
-Y tú muy mandona.
-Bien-Sandra sonrió, David igual.
-Eso no va a cambiar pro el hecho de que demos apariencia de llevarnos bien.
-No hace falta que me lo recuerdes.
-¿Trato hecho?-Davi se levantó y tendió su mano a Sandra.
-Trato hecho-ella la estrechó.
Los días y los meses pasaban rápidamente, Sandra y David, tal y como había pactado, hacían que se llevaban bien para que el direc no reclamase nada. El problema venía cuando Sandra tenía que ver a David haciendo flexiones o abdominales, o cuando lo veía recién salido del baño, con una toalla blanca tapandole de caderas abajo y su marcado porso al aire. Elal intentaba negarlo pero al realidad era que ver aquello cada mañana y cada noche... Él era un caso aparte. También llevaba bien todo ese asunto, menos cuando veía a Sandra con sus mini-pijamas. Que solo consistían en un pantalón corto, pero bien corto y un top que se el subía, dejando ver su sexy pirsing en el ombligo que resaltaba sobre su piel morena. O cuando al veía salir del baño con uan diminuta toalla azul claro y sus imponenetes piernas bien formadas al aire.
Ambos sentía una atracción física impresionante. Ya a mitad de curso, Savid se dieron cuenta de que esa apariencia de lelvarse bien ya no era tan aparente. Más bien se estaban comenzando a agradar el uno al otro, y eso a él el gustaba, casi tanto como le gustaba Sandra. Ella sentía y pensaba lo mismo, pero lo negaba. Pasados dos meses, ambos sentían algo más que simple atracción. Se lelvaban muy bien, pero delante de sus amigos aparentaban optra cosa por miedo a lo que fueran a decir. Un día, David se cansó. Sandra estaba en el baño, cepillándose los dientes para ir a dormir. Él se levantó, cuando ella acabó, él le impidió salir del baño poniéndo su brazo en el otro extremo de la puerta.
Ambos sentía una atracción física impresionante. Ya a mitad de curso, Savid se dieron cuenta de que esa apariencia de lelvarse bien ya no era tan aparente. Más bien se estaban comenzando a agradar el uno al otro, y eso a él el gustaba, casi tanto como le gustaba Sandra. Ella sentía y pensaba lo mismo, pero lo negaba. Pasados dos meses, ambos sentían algo más que simple atracción. Se lelvaban muy bien, pero delante de sus amigos aparentaban optra cosa por miedo a lo que fueran a decir. Un día, David se cansó. Sandra estaba en el baño, cepillándose los dientes para ir a dormir. Él se levantó, cuando ella acabó, él le impidió salir del baño poniéndo su brazo en el otro extremo de la puerta.
-¿Qué te pasa, David?-dijo ella, no sabía de qué iba todo esto.
-¿A mi? Pues... me pasan cosas que creo que a tí también.
-No te sigo.
-Sandra...-dio un suspiro, y con su característica seguridad, siguió hablando-me gustas.-Esa noticia impactó en la mente de al morena como un proyectil.
-¿Que yo qué?
-Lo has escuchado muy bien. Y sé que también te gusto.-estaba muy seguro e sí mismo.
-¿Y qué te hace pensar que tú a mi me gustas?
-La manera en que me miras-dijo él,-eso me lo dice todo.
-Yo... yo no te... miro-dijo algo nerviosa-, no te inventes als cosas.
-Sandra...-esbozó una sonrisa, con un dedo levantó la cara de ella, que miraba al suelo. Quedó muy cerca de la morena, que comenzaba a temblar al tenerlo tan cerca, pero ni muerta admitiría que le gustaba ese chico, es más que se estaba enamorando del chico al que había odiado tantos años.-No lo niegues... admítelo.
-No...-iba a hablar pero él al interrumpió.
-Yo sé que me miras-acercó su boca al oído de ella-, se que te gusto-susurró en su oído, haciendo que ella se estremeciese-, tanto como tú me gustas a mi...-seguía murmurando cerca de sus labios-, este trato ha acabado convirtiendose en realidd-no sabía ni ella misma como tenía tanta fuerza de voluntad como para no tirarse a sus brazos en ese instante, lo tenía tan cerca... pero ¡no se rendiría tan facilmente! ¡Ella no era de esas! aunque debía admitir que durante todo el curso, David no había estado con nadie, y eso era un record para él-, has acabado gustándome tanto...
-David...-susurró su nombre.
-Sé que es dificil de creer que después de odiarnos tanto te esté diciendo estas cosas.. pero es cierto, te has hecho un hueco en mi corazón, Sandra Sanders.-sus labios se rozaban al hablar.
-Cállate-dijo ella de forma brusca, sorprendiendo al chico, pero él no se alejó, ella no lo dejó-, y besame.
-¿A mi? Pues... me pasan cosas que creo que a tí también.
-No te sigo.
-Sandra...-dio un suspiro, y con su característica seguridad, siguió hablando-me gustas.-Esa noticia impactó en la mente de al morena como un proyectil.
-¿Que yo qué?
-Lo has escuchado muy bien. Y sé que también te gusto.-estaba muy seguro e sí mismo.
-¿Y qué te hace pensar que tú a mi me gustas?
-La manera en que me miras-dijo él,-eso me lo dice todo.
-Yo... yo no te... miro-dijo algo nerviosa-, no te inventes als cosas.
-Sandra...-esbozó una sonrisa, con un dedo levantó la cara de ella, que miraba al suelo. Quedó muy cerca de la morena, que comenzaba a temblar al tenerlo tan cerca, pero ni muerta admitiría que le gustaba ese chico, es más que se estaba enamorando del chico al que había odiado tantos años.-No lo niegues... admítelo.
-No...-iba a hablar pero él al interrumpió.
-Yo sé que me miras-acercó su boca al oído de ella-, se que te gusto-susurró en su oído, haciendo que ella se estremeciese-, tanto como tú me gustas a mi...-seguía murmurando cerca de sus labios-, este trato ha acabado convirtiendose en realidd-no sabía ni ella misma como tenía tanta fuerza de voluntad como para no tirarse a sus brazos en ese instante, lo tenía tan cerca... pero ¡no se rendiría tan facilmente! ¡Ella no era de esas! aunque debía admitir que durante todo el curso, David no había estado con nadie, y eso era un record para él-, has acabado gustándome tanto...
-David...-susurró su nombre.
-Sé que es dificil de creer que después de odiarnos tanto te esté diciendo estas cosas.. pero es cierto, te has hecho un hueco en mi corazón, Sandra Sanders.-sus labios se rozaban al hablar.
-Cállate-dijo ella de forma brusca, sorprendiendo al chico, pero él no se alejó, ella no lo dejó-, y besame.
Y como toque final, David unió sus labios con los de Sandra para besarle como había deseado hacía meses.
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