sábado, 24 de abril de 2010

Contra la pared


Un momento de suspiro, otro de inhalación me bastó para embriagarme con el exquisito aroma varonil que su colonia emanaba. Empujé su cuerpo contra la pared, y fui directa a besarle como nunca había besado a nadie. Un gemido de sorpresa y placer salió de su garganta cuando nuestras lenguas se juntaron en un vaivén de sensaciones que hacían nuestros cuerpos estremecer. No el conocía, y él tampoco a mi. Éramos dos completos desconocidos de los cuales nadie sabía el nombre metidos en un callejón, atraídos por una fuerza magnética que obligaba a hacer lo que estaba a punto de pasar. 


-No sé quien eres-susurró contra mi boca. Cambiamos los papeles, ahora yo estaba empotrada en la pared y él bajó sus manso hasta posarlas en mis piernas y subirme a su pelvis-pero me encantas-dijo fascinado.


Me obligué a no desfallecer ante la sexy voz de mi desconocido acompañante. 

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