Amistad. ¿Qué es? Es cuando confías plenamente en una persona, cuando sientes que sólo ella te entiende y puedes contarle tus más íntimos secretos sin el miedo a que los revele. Pero eso no siempre sucede así. Una vez fuimos amigas. Somos Carol, Eva, Lorena, Katrina y yo, Suzie. Desde que éramos unas niñas, nos conocimos, y hasta hace un tiempo todo era genial. Tardes jugando, riendo, de fotos, de ligues, diversión... Momentos idílicos totalmente para el recuerdo. Y ahí se quedó, en el recuerdo. Antes de separarnos, cuando teníamos catorce, nos reunimos, metimos objetos personales en una caja de madera y la enterramos bajo un árbol del bosque de al lado de mi casa, prometiendo que volveríamos a vernos todas juntas algún día
¿Qué nos sucedió?
Todo empezó cuando teníamos quince años. Eva se enamoró de un chico y nos dejó de lado por él. sus padres no querían que estuvieran juntos y por eso se fugaron, ella lo dejó todo atrás por él sólo a los quince años. Su marcha nos dejó incómodas a las cuatro restantes, y apenas nos hablábamos. Lorena se marchó con sus padres a Nueva York, tuvimos una sosa despedida, en la cual apenas nos hablamos, y nuestro pequeño grupo quedó dividido a tres. Hablamos entre nosotras, quisimos arreglar lo que nos pasaba, e intentamos llevarnos como antes, pero las cosas no funcionaron. Katrina conoció a las populares del instituto, poco a poco, nos fue dejando de lado. Primero faltando a las quedadas con excusas tontas, luego dejó de hablarnos, y todo se quedó en la nada. Y por último, quedábamos nosotras, Carol y Suzie. Ella... Ella tuvo un accidente. Un fatídico accidente que la dejó paraláctica. Cuando la fui a visitar al hospital, estuvo reacia a hablar conmigo y con nadie, y se encerró en su propio mundo de negatividad y frustración por perder la movilidad de sus piernas a tan temprana edad, con sólo diecisiete. Y sólo quedé yo, intenté seguir con mi vida normal, y lo hice, pero nunca olvidé cómo nos habíamos distanciado. Cómo nuestra amistad se había roto, como si no hubiera significado nada el cariño que nos teníamos.
Ese día, por la mañana, me sentía sola en mi apartamento en Boston. Cogí mi coche y conduje hacia mi antigua casa a sabiendas de lo que necesitaba de verdad. Dudaba que ellas estuvieran, pero nada perdía si iba. rodeé la casa que ahora no me pertenecía y llegué hasta la parte lateral. Me metí en el bosque, y los recuerdos asaltaron mi mente. quise saber cómo les iba a mis amigas. Por que a pesar del tiempo y las maneras en que nos separamos, siempre lo han sido en el fondo de mi corazón. Una vez llegué al árbol, me senté entre las ramas. Era enorme, había crecido mucho, pero sus hojas no eran verdes como debían ser en primavera, habían perdido color, y yo lo noté. Cerré los ojos, y me dejé llevar por las sensaciones y las lágrimas que derramaba sobre mi rostro sin descanso.
Dejé de llorar cuando sentí que alguien me abrazaba. Aspiré un aroma conocido, abrí los ojos y me encontré con una melena rubia que reconocí al instante. Era Carol. Derramé más lágrimas al ver que no llevaba silla de ruedas... ¡Podía caminar! No podíamos dejar de llorar abrazadas. Poco después, se nos unieron dos personas juntas. Eva nos pidió perdón por haber dejado que su novio se interpusiera en nuestra amistad, y Lorena nos dijo que nos había extrañado mucho y que tenía que haberse resistido a irse. Katrina llegó tras ellas, con un tímido perdón y muchas disculpas por haber hecho cosas tan horribles. ¿Qué podíamos hacer, si no olvidar todo lo malo y empezar de nuevo? ¡Éramos amigas!
Puede parecer tonto, ¿cierto?, después de tantos errores, mal entendidos y marchas inesperadas, volvíamos a juntarnos y a abrazarnos como si nada. Pero así es la amistad... No hay que razonar con la cabeza, si no con el corazón.

ups se me olvido comentarte!! =(
ResponderEliminarsorry!!
me gusto muucho ^^
(acabare siendo un disco rayado de tanto repetirtelo.. jejeje)