Sé que has sufrido, sé que te han engañado, y sé que cuando cambias, lo haces para encajar. Cada vez que te mudabas de casa a otro instituto, llevabas una máscara de frialdad incierta. Y te convertiste en una no, si no más de diez personas distintas a ti misma. La animadora, la chistosa, la gótica, la rara, la pija, la guay... lo típico de cada lugar. ¿Pero sabes algo? que yo he conocido a alguien que es distinta a todas aquellas chicas que muestras. He conocido a la verdadera que encierras en tu interior, y quiero que sepas que no debes esconderla. Es una chica maravillosa, llena de vitalidad y buenas intenciones. Que sonríe poco, pero que cuando lo hace muestra una dulzura y alegría que contagia sin esfuerzo. No quiero que cambies, no quiero que te escondas tras otra que no eres tú solo por caer bine a los demás. No importa lo que ellos digan, solo importa que seas feliz. Y sé que de esta forma no lo eres. Te lo digo por que quiero tu bien, quiero que puedas sonreír con cada amanecer, y que cuando lo hagas, esa sonrisa traspase tus ojos, recuerdes que eres todo lo que quiero, y que nunca podré olvidarme de tu verdadera identidad por mucho que la cambies.
Si estás aquí es por que has estado buscando algo en qué pasar el rato, algún blog que te saque del mundo real y te invite a soñar. Este es un lugar donde mis pensamientos más ocultos salen a la luz para que los veas. Bienvenid@ a Il mio Sogno
miércoles, 23 de junio de 2010
jueves, 17 de junio de 2010
Amigas, siempre
Amistad. ¿Qué es? Es cuando confías plenamente en una persona, cuando sientes que sólo ella te entiende y puedes contarle tus más íntimos secretos sin el miedo a que los revele. Pero eso no siempre sucede así. Una vez fuimos amigas. Somos Carol, Eva, Lorena, Katrina y yo, Suzie. Desde que éramos unas niñas, nos conocimos, y hasta hace un tiempo todo era genial. Tardes jugando, riendo, de fotos, de ligues, diversión... Momentos idílicos totalmente para el recuerdo. Y ahí se quedó, en el recuerdo. Antes de separarnos, cuando teníamos catorce, nos reunimos, metimos objetos personales en una caja de madera y la enterramos bajo un árbol del bosque de al lado de mi casa, prometiendo que volveríamos a vernos todas juntas algún día
¿Qué nos sucedió?
Todo empezó cuando teníamos quince años. Eva se enamoró de un chico y nos dejó de lado por él. sus padres no querían que estuvieran juntos y por eso se fugaron, ella lo dejó todo atrás por él sólo a los quince años. Su marcha nos dejó incómodas a las cuatro restantes, y apenas nos hablábamos. Lorena se marchó con sus padres a Nueva York, tuvimos una sosa despedida, en la cual apenas nos hablamos, y nuestro pequeño grupo quedó dividido a tres. Hablamos entre nosotras, quisimos arreglar lo que nos pasaba, e intentamos llevarnos como antes, pero las cosas no funcionaron. Katrina conoció a las populares del instituto, poco a poco, nos fue dejando de lado. Primero faltando a las quedadas con excusas tontas, luego dejó de hablarnos, y todo se quedó en la nada. Y por último, quedábamos nosotras, Carol y Suzie. Ella... Ella tuvo un accidente. Un fatídico accidente que la dejó paraláctica. Cuando la fui a visitar al hospital, estuvo reacia a hablar conmigo y con nadie, y se encerró en su propio mundo de negatividad y frustración por perder la movilidad de sus piernas a tan temprana edad, con sólo diecisiete. Y sólo quedé yo, intenté seguir con mi vida normal, y lo hice, pero nunca olvidé cómo nos habíamos distanciado. Cómo nuestra amistad se había roto, como si no hubiera significado nada el cariño que nos teníamos.
Ese día, por la mañana, me sentía sola en mi apartamento en Boston. Cogí mi coche y conduje hacia mi antigua casa a sabiendas de lo que necesitaba de verdad. Dudaba que ellas estuvieran, pero nada perdía si iba. rodeé la casa que ahora no me pertenecía y llegué hasta la parte lateral. Me metí en el bosque, y los recuerdos asaltaron mi mente. quise saber cómo les iba a mis amigas. Por que a pesar del tiempo y las maneras en que nos separamos, siempre lo han sido en el fondo de mi corazón. Una vez llegué al árbol, me senté entre las ramas. Era enorme, había crecido mucho, pero sus hojas no eran verdes como debían ser en primavera, habían perdido color, y yo lo noté. Cerré los ojos, y me dejé llevar por las sensaciones y las lágrimas que derramaba sobre mi rostro sin descanso.
Dejé de llorar cuando sentí que alguien me abrazaba. Aspiré un aroma conocido, abrí los ojos y me encontré con una melena rubia que reconocí al instante. Era Carol. Derramé más lágrimas al ver que no llevaba silla de ruedas... ¡Podía caminar! No podíamos dejar de llorar abrazadas. Poco después, se nos unieron dos personas juntas. Eva nos pidió perdón por haber dejado que su novio se interpusiera en nuestra amistad, y Lorena nos dijo que nos había extrañado mucho y que tenía que haberse resistido a irse. Katrina llegó tras ellas, con un tímido perdón y muchas disculpas por haber hecho cosas tan horribles. ¿Qué podíamos hacer, si no olvidar todo lo malo y empezar de nuevo? ¡Éramos amigas!
Puede parecer tonto, ¿cierto?, después de tantos errores, mal entendidos y marchas inesperadas, volvíamos a juntarnos y a abrazarnos como si nada. Pero así es la amistad... No hay que razonar con la cabeza, si no con el corazón.
viernes, 4 de junio de 2010
Here I am
Me paré frente a él, y sin importarme lo que dijesen de mi la gente que nos rodeaba, sin dejar que el miedo a que la poca confianza que existía entre nosotros se esfumase, le hablé. La lluvia desde fuera se veía como una cortina, que nos impedía ver fuera de la calle, aunque la gente miraba asombrada hacia la terraza donde nso encontrábamos, curiosos de lo que tenía que decirle a él.
-¡No lo soporto más!-confesé, las lágrimas bañaban mi rostro, salían de mis castaños ojos a borbotones-Me he callado demasiado tiempo lo que em pasa... ¡Y ya no lo pienso hacer más! ¡Te quiero! En realidad no es así... ¡Yo te amo! Te queda corta la frase "te amo" para describir el sentimiento tan fuerte que tengo por tí. Es la verdad... desde aquel día en que nuestros padres nos presentaron de pequeños, no he podido dejar de pensar en ti, pero de manera muy distinta a como lo hago ahora. Por que si antes te veía como el error más grande de toda mi vida después de ese romance fallido, ahora te veo como lo más maravilloso que em ha sucedido. Por que entendí que no todo pueden ser rosas en la vida, entendí que hay errores que uno comete, y malentendidos que fastidian todo lo que una persona siente.
>>Por un gesto, un solo gesto que me llevaba a conocerte por completo. Con una pequeña mirada hacia tus ojos , tu bella sonrisa y sin uan sola palabra pude conocer más de ti de lo que conocí de nadie jamás en mi vida. Sé que no me correspondes, pero eso no me importa. Nunca te dije que te quería, nunca me dijiste un te amo, nunca a pesar de lo que pasó aquella noche donde me entregué a ti en cuerpo y alma. ¡y volvería ahacerlo! Sí, volvería a rozar tus labios como lo hice la última vez, quisiera que me agarraras ahora mismo y largarnos a un lugar donde solo existiesemos tú y yo, nadie más. Ni nuestros padres, ni tu ex ni el mío, ni nada que nso impidiera estar juntos. ¡Pero sé que no es así y eso me mata! ¡No puede ser así!-tragué saliva y me acerqué a él.
Estaba inexpresivo, con la mirada clavada en el suelo. Levabnté mi mano hacia su mejilla, para acariciarla lentamente con el pulgar. Estaba mojado, normal si antes habíamos estado bajo la lluvia, antes de entrar a su casa, después de estar discutiendo en plena calle. Apreté los labios en un intento vano de parar las lágrimas, pero ellas no me hicieron caso.
-Yo sé que no es así...-susurré.
-Yo..-dijo él, pero puse un dedo en sus labios, esos labios que me encantaban.
-No digas nada, haz lo que sientas... solo lo que tu corazón te pida que hagas.
Yo pensé que su corazón lo único que quería era mandarme al carajo, tirarme en plena calle y echarme de su vida. Al contrario, pasó un brazos por la parte baja de mi espalda, y me atrajo hacia su cuerpo que tantas veces había deseado prohibidamente. Levantó mi mirada para que le viese a los ojos, y no pude identificar lo que vi en ellos antes de que uniese mis labios con los suyos para besarme dulcemente. al principio me resistí, había venido con la intención de dejarle las cosas claras; yo le amaba, él a mi no. Pero no pensé que ocurriría esto. No pude resistirlo, y acabé por unir su lengua con la mía, mientras ambas jugaban fugazmente, buscando el calor y el cariño de la otra, sintiendo algo que solo yo sentía, por que estaba segura de que él no lo percibía.
Cuando me quiuse dar cuenta, él había cerrado la puerta de la terraza, y estábamos dentro de su habitación. Sus manos se deslizaron por mis hombros para tirar mi chaqueta empapada al suelo. Mis rizos rojos cayeron por mis hombros en contraste con mi pálida piel. Se separó de mi boca para dirigir sus besos a mi mejilla, a mi cuello, provocándome cosas que recordaba nítidamente, como si fuese la primera vez que sucedían. Llegó hasta la tira de mi blusa de asillas, la que bajó con al del sujetador y dio un beos cálido donde antes se encontraban ambos trozos de tela. Me estaba matando, y esto em hacía daño, pero no podía parar. Mis manso fueron solas a su pecho, y le despojé de su chaqueta en un intendo de qu estuviesemos en igualdad de condiciones.
Él quería esto, y yo no me iba a negar.
Sus manos se introdujeron bajo mi blusa, dandome descargas eléctricas en la piel descubierta ante sus cálidas manos mientras poseía mis labios. Aferró el borde dela blusa y lo subió, haciendo que levantase los brazos y me la quitase. Mi sujetador morado quedó a la vista de sus pasionales y llameantes ojos oscuros. Estaba llorando como una tonta, si, él estaba a punto de volver a hacerme suya y yo llorando, pero no podía evitarlo... le amaba demasiado y él solo intentaba saciar sus placeres. Mas no podía resistirme a sus caricias que tanto me gustaban. Se quitó la camisa, yo le besé y msi manso bajaron por su abdomen marcado hasta el botón y la cremayera de su pantalón, el que dejé en el suelo. Me acercóa su cuerpo. Sentía tantas cosas cuando me tocaba, cuando me acariciaba, cuando me besaba...
Pasó sus manos por mi torso, tocandolo por la que, por decisión mia proia, será la última vez. Llegó al cierre del sujetador y lo dejó en el suelo. Me admió con la única prenda que me quedaba puesta, y sentí algo que me pareció amor en al manera en que em miraba, pero debái de estar confundida. Una vez en la suave cama mullida, em hizo suya hasta que yo grité su nombre. Lloré mientras me emvbbestía lentamente, ambos disfrutábamso con esa última vez que nuestros cuerpos se uni9rían en uno solo, con tantas sensaciones vívidas.
Poco tiempo después, él había caido profundamente dormido apoyado en mi pecho, mienttras yo miraba el techo de lahabitación en sielncio y llorando, no podía parar de hacerlo. Me levanté con cuidado de no despertarle y me vestí, no me importó lo mojada que estuviese la ropa, eso daba igual en estos momentos. Le eché uan última mirada asu cuerpo y su hermoso rostro arropado hasta la cintura, durmiendo plácidamente. No pude evitar acercarme y susurrarle algo en el oído, las últimas palabras que cruzaría con él antes de irme muy lejos.
-Cuando necesites a alguien que te ame... aquí estoy yo.
Di un beos en su frente y me largué de allí para no vovler jamás.
***
PPero ella no escuchó las dos últimas palabras que susurró su amado.
-Yo también te amo-decía él en sueños a la chica.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


