martes, 2 de agosto de 2011

Más se perdió en la guerra


A veces extrañamos a esas personas que formaron parte de nuestra vida, pero que por una razón u otra, ya no están. No están porque simplemente se van, o porque ellos han decidido pasar de ti, e incluso porque te han reemplazado. ¿Cómo no echarlas de menos, si justamente ellas han formado parte de los momentos más importantes de tu vida? Luego te das cuenta de que eso ya no es así, de que los que en un tiempo te apoyaron y fueron tu bastón, ya no lo son, y eso entristece, eso mata. Oh, sí, mata y mucho. Duele en el alma perder a un amigo, porque después de todo, ellos son como una segunda familia y podemos llegar a quererlos tanto o más que a nuestros progenitores. Sin embargo, sean cuales sean las razones por las que esa amistad se ha roto, miras fotos, vídeos, cartas, recuerdos... Y te das cuenta de que en todas y cada una de esas memorias está ese ex amigo, y que no es tan fácil verlo por la calle, girar el rostro y hacer como si no existiera. Existe, fue parte de tu pasado y aunque cueste admitirlo, de tu presente. Piensas volver a lo de antes, a lo de antes de todo el lío. Puede que sea lo correcto, pero también puede que sea el error más grande de tu vida, sin embargo, hay que tenerlos bien puestos para arriesgarse a averiguarlo y salir bien parada, o peor de lo que estabas. ¿Qué puedes perder? ¿Un par de lágrimas? Más se perdió en la guerra, es lo único que tengo que decir. 

1 comentario:

  1. María :D
    Lo único que no me gusta de tu entrada.. es lo que hay detrás de todo esto T.T
    A mí también me ha pasado más de una vez...
    Amigos, cuando dejan de serlo los recuerdos con ellos duelen más que nada...
    Un besito ;) y ánimo

    ResponderEliminar